Como ya dije el lunes, estas dos próximas semanas tengo que hacer unos pocos malabares para cuadrar todas (o la mayoría) de las sesiones de entrenamiento, y esto se consigue haciendo un puzzle frankesteiniano con lo que nos programa Portsea los domingos con toda su buena voluntad. Intento que además al mover las sesiones no queden descompensadas, por lo que la dificultad aumenta, pero... semos triatletas, coño! nos gusta lo dificil.

Pues para rizar el rizo, además he ido haciendo cambios sobre la marcha, por ejemplo, el lunes tenía carrera+gimnasio, y yo iba a hacer la sesión de carrera con cuestas que tocaba el sábado, pero el estar desde el viernes con la garganta tocada, el moquillo colgandero y el frío de cojones que hacía cuando llegué a casa, me hicieron desistir de asomar la patita a la puerta de la calle, asi que día de reposo y a ver si el resfriado remite y no va a mas. No pasa nada, en mi planificación de esta semana al final me quedaban dos días entre semana "libres", que pensaba dedicar a estudiar un curso en el que me he metido y a realizar alguna sesión suave de rodillo+estiramiento+abdominales (ya sabeis, el masoquismo).
Ayer debería haber ido a la piscina, pero como eso queda relegado al fin de semana, nada de nadar, hice la carrera suave y el gimnasio (más bien el gimnasio y la carrera suave, ya que ayer a los mazas les dió por ponerse a ocupar todas las cintas de correr y tuve que darle la vuelta al entrenamiento, al menos no se las cargaron con esos tonelajes de carne esteroidea que arrastran).
Y hoy, que me tocaba precisamente otra sesión de carrera + gimnasio, la paso al viernes y me pondré a hincar codos con los apuntes.
Las próximas sesiones (con sus cambios) las iré comentando en sucesivas entradas, porque si no, va a ser lioso y un coñazo de leer, y además me va a caer una (merecida) bronca del sensei. Si es que no hago mas que dar mal ejemplo!