martes, 6 de mayo de 2008

De Arenales a Elche pasando por Eneko

Habíamos quedado en que salí del agua con un hambre de león, asi que durante el camino a la T1, estaba ya imaginando la barrita esa que me había dejado preparada por si acaso. Me fui quitando el neopreno (encontré la cremallera) y cuando llegué a la cesta lo primero que hice fue meterle un par de bocados a la barrita, y luego el casco y demás utensilios. Como tenía tiempo, me puse los calcetines (luego lo agradecí), decidí ponerme guantes porque llegaba con las manos heladas, seguí zampándome la barrita, gafas, las zapas de la bici, eché al bolsillo más barritas y unos almax, y a darle al pedal.
La salida de boxes era una recta de unos 100 metros, y la primera curva a la derecha una bonita subida corta pero con pendientes importantes. Allí ya empezaron a sufrir algunos de los que salieron conmigo, yo decidí no quitar el plato y calentarme un poco las piernas, porque seguía con frío, y la cosa funcionó. Nada más coronar, a unos 200-250 metros de boxes, aparecieron las primeras averías: Un triatleta quitando la rueda trasera de su bici, otro que también se bajaba... toqué madera para que no me pasara a mi ningún percance mecánico que echara por la borda toda la preparación, y en ese aspecto reconozco que la fortuna me respetó.
El circuito ciclista consistía en dar tres vueltas a un bucle antes de llegar a Elche. En ese bucle había tramos rectos para ir acoplado, las 4 subidas y una bajada que la organización catalogó como técnica.
Decidí que la primera vuelta sería de reconocimiento, para ver por que lado soplaba el aire, como eran esas 4 subiditas y tantear la trazada de la bajada, y así fue. Por suerte el viento no sopló con fuerza y se podía ir acoplado bastante rato, la primera subida te calentaba un poco las piernas pero en cuanto te dabas cuenta, ya estabas arriba, y en eso llegó la segunda, la "Eneko Llanos", donde veías a los de delante retorcerse en la bici y serpentear por la carretera... "No parece muy pronunciada" pensé... Toma! la primera en la frente. La cuestecita no es que fuera pronunciada, es que tenía un asfalto tipo calle de Beirut, que agarraba las ruedas y te dejaba bastante tocadito de piernas. Menos mal que el tercer repecho era más suave, y el cuarto se subía sólo dejándote llevar por la gente que estaba en los laterales de la carretera animándote. Parece un tópico, pero es cierto que esos ánimos te dan un plus de fuerzas y te hacen olvidarte de lo que te está costando subir.
La bajada no se si sería técnica, pero si que era una chulada. Me lo pasé de vicio bajando, curveando... Durante esta vuelta fuí comiendo las barritas que tenía y los plátanos y bidones de isotónica que daban en los avituallamientos, todavía tenía en la mente el pajarón que pillé hacía 15 días y no quería caer en el mismo error.
La segunda vuelta ya la hice con un poco más de agresividad, había visto el recorrido y me encontraba con fuerzas, me pasaban triatletas muy "aeros" y yo también pasaba a gente, miraba el crono, las pulsaciones, la velocidad, y todo iba incluso mejor que lo yo había previsto, pero al iniciar la tercera vuelta empecé a notar que el estómago no acompañaba a las piernas, la comida no me estaba cayendo bien, así que decidí bajar un poco el ritmo, hidratarme y ver como evolucionaba la cosa. Fue en ese tramo cuando me alcanzaron varios triatletas, uno de ellos con el inconfundible mono del Camaleón. Por deducción lógica ya sabía quien era, y cuando me dió ánimos, le dije: "Tu eres Michi, ¿no?". Mira por donde había conocido a un compañero de blog, me dijo que a Robert le había visto el sábado y que ya estaría esperándonos en meta :D, y que en este tri iba un poco "de tranqui" porque tenía Lanzarote y Niza a pocas semanas vista... Ahi le tienes, con un par. Le dije que no me estaba entrando bien la comida y que iba a ir a un ritmo más tranquilo. Camino de mi tercer Eneko y yo con cada vez menos fuerzas... cuando lo inicié me acordé de que hacía 15 días me había subido la Cuesta Nueva con una señora pájara (nada que ver con una chica de vida alegre, que os conozco) y me dije que este lo iba a subir aunque tuviera que meter el 34-25. Al final no llegó la sangre al río y camino de la cuarta y última subida el estómago me dió una tregua y parecía que la isotónica empezaba a sentarme bien. Coroné a unos 15 segundos de un triatleta y con unos cuantos detrás de mi, y me lancé a bajar a ver si pillaba al que me precedía, metí todo el desarrollo y bajé en plan kamikaze, alcanzando al que tenía delante y dejando atrás a mis perseguidores.
Así cogí el camino que llevaba a Elche, con la moral más alta, el estómago dando tregua y con las piernas igual de frescas que antes... Esto marcha, Lolo.
Mencionar que una vez en Elche, nos juntamos dos o tres triatletas (sin chupar, eh?) uno de ellos una chica y afrontamos el camino a la T2 que estaba marcado con conos, y que un coche a punto estuvo de darnos un disgusto al pisar un cono, salir este disparado hacia nosotros y casi golpear a la chica, que tuvo una mezcla de suerte y pericia para evitarlo.
La llegada a la T2 fue bastante limpia, sin mucho mogollón de triatletas y con la gente animando a tope, allí estaban Bel y el resto de la familia, Mari, Mariló, los Joses...

5 comentarios:

Eladio dijo...

Vamos Lolo!! ya queda menos!!
:D :D :D

Dani_ironmandream dijo...

Bien, vas bien...

Michi dijo...

Bueno,esos repechos se nos atragantaron a todos,hasta a los pros,ya que al final no marcaron las medias en bici que se esperaban.Un placer haberte conocido en carrera y bonita crónica por fasciculos,jeje.Un saludo

robert mayoral dijo...

la verdad es que esos repechos continuados parecían más bien un puerto que sendos repechos...ya tengo ganas de volver el año que viene...que pasada de tri!

Ramón Doval dijo...

Bueno, qué,... ¿no corriste?